domingo, 5 de abril de 2015

Exposición colectiva



 (...) Eso fue entonces  (Quito) 2014









Espacio/Baño









Espacio/Cocina



S/T (sumisión)






http://nolugar.org/2014/08/11/eso-fue-entonces/


jueves, 24 de abril de 2014

Un Habitante Pasajero









Geografía Familiar 
Muebles prestados de familiares 
2014


Espacio/Baño
Acrílico sobre lienzo 
2.00x 2.00 m 
2014





Espacio/Cocina
Acrílico sobre lienzo 
2.00x 1.00 m 
2014




 Recorridos 
Acrílico sobre lienzo 
medidas variables 
2014





Detalle 






Sin titulo (Desplazado por el espacio)
Acrilico e hilos pintados 
80 x 80 cm 
2013








Sin titulo
Lienzo crudo e hilos pintados 
20 x 15 cm 
2014



Muñecas/femineidad 
muñecas de porcelana 
Intervenidas 
medidas variables 
2012-2014







Bitácoras
Lienzo crudo e hilos pintados 
serie de 20 cuadros 
20 x 20 cm
2013-2014





Detalle





Sobre el musgo verde 
Acrílico sobre tela e hilos pintados 
120 x 60 cm 
2014





Detalle 







Sin titulo (Sumisión) 
cuchillos de metal 
Medidas variables 
2014




Detalle 




Ejercicios de desbordes 1
Lienzo crudo e hilos pintados 
50 x 25 cm
2014


Detalle 




Ejercicios de desbordes 2
Lienzo crudo e hilos pintados 
36 x 20 cm
2014



Ejercicios de desbordes 3 
15 x 20 cm 
Lienzo crudo e hilos pintados
2014






Un habitante pasajero

Un habitante pasajero es la primera exposición individual de Andrea Vivi Ramírez Cabrera, donde nos presenta sus más recientes búsquedas pictóricas, objetuales e instalativas en torno a reflexiones sobre lo íntimo;  la cotidianidad; la construcción de paradigmas de género desde el arte; y también de una lúcida observación: Tras el ejercicio de hacerse de un lugar o de habitar un espacio existe un simultáneo sentido de tránsito.

Ramírez  ha decidido usar eso que ocurre en lo más íntimo del lugar que habita y que es tan rutinario como excepcionalmente particular en todo hogar: El “hacer” la casa. Hace suyos los fenómenos e imágenes que devienen al hacer la casa, su casa, y los escruta con rigor;  reinterpreta su condición material, fugaz, invisible, accesoria, marginal; les rinde homenajes; encuentra belleza en ellos; les hace preguntas; los descompone en sus partes; incluso los agrede.

Un habitante pasajero  hace del cubo blanco un espacio propio para acompañar los diferentes desplazamientos que la artista realiza día a día, en su casa, desde dentro.  Esta exposición nos acerca a entendernos como paseantes del lugar que se habita, nos invita a identificar los extraños artificios que se nos enseña para hacer habitables los dormitorios, los baños, la sala, la cocina, el comedor, la lavandería…

Y necesito pintar, y necesito  proponer experiencias desde lo sensible; porque eso es lo que hago… Porque tengo  vocación para contemplar, habitar, abandonar, transitar a las personas y el mundo, y también para que las personas y el mundo me contemplen, me habiten, me abandonen y me transiten… Tengo aptitudes para ponerme en el proyecto de experimentar que todo pasa.

Con Ramírez  fregar el piso es un acto pictórico de luz, evaporación y proceso mutable de fondo-figura; lavar la ropa se convierte en una metamorfosis de volúmenes que se sumergen y emergen del plano; los adornos y el espacio  se convierten en objetos de estudio sobre lo que su casa y generaciones de sus habitantes pasajeros le han legado como deberes, gustos y aspiraciones.

Las obras de Un habitante pasajero en su conjunto nos plantean que aunque exista la necesidad de habitar un lugar, también se hace preciso salir de allí, e ir de visita, tocar otras puertas; entrar a otras casas, a otros cuerpos, a otras mentes, y  luego salir de ellos, puede que hasta para regresar, quizá nos llevemos algo, tal vez dejemos algo, quizá a propósito, tal vez olvidado; pero eso no es lo importante, todo se trata de poner en valor nuestra capacidad de tránsito, y aprender que en la vida de los otros todos somos un  habitante pasajero.

                                                             José Hidalgo-Anastacio
                                      Artista amigo acompañante de proceso curatorial
Texto generado a  partir de conversaciones con la artista






lunes, 9 de diciembre de 2013

Exposición colectiva


Una Habitación propia 

Exposición en colectivo que se lo ha llevado a otro espacio dentro de un departamento ubicado por el centro-sur de la ciudad de Guayaquil.


























domingo, 13 de octubre de 2013

Instalación-Pintura


Obra en colectivo 
Hilos Pintados








Proyección en el espacio de un cuadrilátero formado por cuatro diferentes codos egipcios
Obra en colaboración featuring José Hidalgo-Anastacio
Exposición Isos, Physis & Egos de José Hidalgo
2013






Exposición Colectiva


Una Habitación Propia 



Las habitaciones difieren radicalmente: son tranquilas o tempestuosas; dan al mar o, al contrario, a un patio de cárcel; en ellas hay la colada colgada o palpitan los ópalos y las sedas; son duras como pelo de caballo o suaves como una pluma. Basta entrar en cualquier habitación de cualquier calle para que esta fuerza sumamente compleja de la feminidad le dé a uno en la cara. ¿Cómo podría no ser así? Durante millones de años las mujeres han estado sentadas en casa, y ahora las paredes mismas se hallan impregnadas de esta fuerza creadora, que ha sobrecargado de tal modo la capacidad de los ladrillos y de la argamasa que forzosamente se engancha a las plumas, los pinceles, los  negocios y la política.

Virginia Wolf, “Una habitación propia”, Editorial Seix Barral, Biblioteca Fomentor, 1929, presente edición 2008




Problematizar lo femenino y sus exigencias como discurso no es cosa sencilla; tampoco lo es lidiar con su condición político-ideológica como ismo (más bien en plural pues existen diversos feminismos) y el peso de su genealogía; más aún no es fácil discernir  los imaginarios, sensibilidades, performatividades y afectos que damos por sentado, participan de lo femenino. Ninguna de estas operaciones reflexivas son ineludibles o indispensables… A menos que ejercites una actitud crítica  y/o te identifiques, participes o interlocutes con algún ámbito de lo femenino.


Ubicar lo femenino como algo correspondiente al “ser mujer” es limitar las posibilidades que tiene lo femenino para manifestarse; no aspiro a insertar todas esas posibilidades o caracterizarlas, pues lo primero es imposible y lo segundo limitante. Lo que sí es cierto es que el sexo aún define/condiciona  expectativas  culturales muy diferenciadas sobre nuestro “deber ser” como individuos, y en ese sentido nacer mujer plantea una participación inevitable en  lo femenino.



Winnie enterrada hasta el cuello, sombrero puesto, ojos cerrados. Ya no puede ni volver, ni bajar, ni levantar la cabeza, mira al frente inmóvil durante todo el acto. Movimientos de los ojos como se indican.
Bolsa y sombrilla en el mismo sitio que al principio del primer acto. Revólver bien visible sobre el montículo a su derecha.
Pausa larga.
El timbre suena estridentemente. Abre los ojos inmediatamente. El timbre se para. Mira fijamente al frente. Pausa larga


WINNIE: Salve, sagrada luz. (Pausa larga. Cierra los ojos. El timbre suena estridentemente. Abre los ojos inmediatamente. El timbre se para. Mira fijamente al frente. Sonrisa. Pausa. Fin de sonrisa. Pausa larga.) Alguien me mira todavía. (Pausa) Se preocupa por mí todavía. (Pausa)  Eso es lo que me parece tan maravilloso. (Pausa)



BECKETT Samuel; “Los días Felices”, Ediciones Cátedra, 1961, presente edición 
1999


En contraste: Lo ineludible del sexo cuando nacemos no es proporcional al proceso de construcción de ese horizonte de expectativas que le “pertenece” a cada género; su construcción ha sido  resultado de conflictos de poder entre géneros, de ponderación de modelos de representación, de ocultamientos y de fugas.

Hasta qué punto nuestras maneras de sentir, pensar, actuar, ser y estar en el mundo  se estructuran desde esas  economías de la representación dadas y construidas colectivamente; ¿Qué tanta responsabilidad han tenido las imágenes y el arte?; ¿Qué nivel de alcance o pertinencia tiene hacerse estas preguntas desde el ejercicio artístico? ¿Cómo negociarlos y abordarlos? Después de todo lo que se ha pensado, discutido, dicho y escrito  ¿Aún es válido hacerse preguntas en torno o desde el género o las nociones culturales de femenino o masculino?....  



“No trates de ser estupenda, sino lo contrario. Crea tu mundo, tuyo y de nadie más… Tienes que practicar como si fueses estúpida, tonta, irreflexiva, vacía… Intenta hacer ´obras malas´. Lo peor que se te ocurra y observa lo que pasa, pero sobre todo relájate y mándalo todo al diablo.”

LE WITT Sol,  correspondencia (consejos) dirigida  a Eva Hesse, 1965



El pensar la otredad se plantea desde la epifanía post-moderna en torno al poder, su praxis crítica y sus mecanismos (¿bienpensantes?) de visibilidad política; y, aunque el ánimo deconstructor de los paradigmas culturales nos develó (hace rato ya)  la naturaleza artificiosa e histórica  de la fórmula masculino-femenino, eso no le confiere a dicho binomio ni obsolescencia ni distancia objetiva absoluta.


Las preguntas por aquello que constituyen las femineidades o las masculinidades han dejado de estar tácitamente vinculadas con ser mujeres o ser hombres, es cierto; los procesos de derechos civiles, la revolución sexual,  las luchas feministas y los activismos GLTBI han aperturado respuestas posibles que desdibujan  esas fronteras otrora sistémicamente tan unívocas. Pero es a nivel vivencial donde las delimitaciones e interrogantes en torno a lo femenino y a lo masculino mantienen latente, dinámica y en ejercicio esa visión binaria del mundo; pues son caracterizaciones que construimos y nos construyen como individuos, son nociones con las que necesitamos negociar directamente nuestros afectos, conductas y nuestra  lucidez intelectual en torno a la praxis vital de nuestra identidad sexual y de género.



Cada una su lugar:


Una habitación propia vincula la producción reciente de dos artistas (Gabriela Fabre, 1984;  y Andrea Vivi Ramírez Cabrera, 1982) que reflexionan, exploran y ejercen locus discursivos en torno a lo femenino, no desde un abanderamiento de género; sino desde posibilidades poéticas que involucran y densifican problemáticas, estrategias conductuales, praxis e imaginarios históricos del “ser mujer” y “ser artista” en la contemporaneidad.



Andrea Vivi Ramírez Cabrera (1982) por otra parte, se mueve desde la pintura y lo instalativo,  sus interrogantes por el deber ser como mujer y  por lo femenino se plantean más discretamente, incluso en ocasiones podría decirse que de manera casi indirecta.



Andrea Vivi trabaja imágenes que apelan a las narrativas íntimas, la idea de hogar y sus universos representacionales; como en Femeneidad (2012 - 2013) donde interviene figuras femeninas de porcelana, agrediéndolas controladamente hasta generar orificios sin destruirlas en su totalidad; u obras como Paisaje doméstico, Bitácora y Sin Título (emplazados en el espacio) (2013)  donde además de establecer un diálogo con la abstracción pictórica hay un proceso de producción que parte de la observación, registro y estudio de formas generadas azarosamente al realizar las tareas domésticas en su casa… Así: Las islas de espuma en la tina de ropa sucia o los pliegues de las sábanas aún sin tender son fotografiados y se convierten en instancias previas de sus pinturas.



Andrea Vivi maximiza y focaliza su mirada en búsqueda de imágenes de la realidad mientras hace la casa, imágenes tan íntimas (por su procedencia) como genéricas; allí arranca un ejercicio de traducción compositiva desde  la pintura, y pinta;  pero  deconstruyendo el cuadro, recortando pedazos de lienzo pequeños, pintando hilos con pintura acrílica y tejiéndolos para formar manchas o para  escaparse del cuadro. Son  pinturas que parecen haber sido desarmadas y que al volver a juntar sus partes se convirtieron en otras cosas.


Esta exposición tiene el mismo nombre de una conferencia  dictada por Virginia Woolf en 1928; allí cuestiona cómo operan y han operado las relaciones de poder patriarcal al relegar a la mujer a la vida privada; y cómo, más allá de las clases sociales, esta condición paradigmática conlleva a una desigualdad de género económica  e ideológica. Tener autonomía económica e individual (garantías de igualdad y de libertades laborales y afectivas), es decir; tener una habitación propia sigue siendo indispensable para generar propuestas artísticas de excelencia y de solidez intelectual.



Una habitación propia es imprescindible para todo productor de sentidos culturales; tiene que ver con esa necesidad de hacerse de un espacio propio y de nadie más; de hacerse de un locus y habitarlo con incertidumbre, se trata de entender a ese lugar desde el que se habla no como aquello que nos contiene y condiciona per se, sino como algo a lo que tu presencia y voluntad de estar/transitar le aporta contenidos; principalmente: Se trata de no dejarse convertir en un mueble.






José Hidalgo-Anastacio
Artista visual ungido de curador
Guayaquil, abril-noviembre/ 2013






Galería:  No Lugar  (Quito-Ecuador)




Obras:

Paisaje Domestico, 2013 
Acrílico sobre lienzo e hilos pintados 
2,40 cm x 50 cm




Detalle




Sin titulo (Desplazado en el espacio), 2013
Acrílico sobre tela e hilos pintados 
80 cm x 80 cm




 Detalle






Bitácora (Serie)  2013
Lienzo crudo e hilos pintados
20 cm x 20 cm 


Detalle




Serie Femineidad  2012-2013
Muñecas de porcelana  
Medidas variables 





Detalle










Fotografías cortesía de la galería